#OPINIÓN: BAJO LA ROSA

#OPINIÓN:

BAJO LA ROSA

Por: Jorge A. Rosas.

En la antigua Roma, cuando había una reunión y en la puerta de la entrada se colgaba una rosa, los temas tratados eran confidenciales. (sub rosae).

  • El largo camino del PRI hacia la recuperación.

El PRI enfrenta desde el pasado primero de julio una etapa que si bien había enfrentado ya en el año 2000, nunca como hoy lo había hecho con tan pocos recursos financieros y humanos.

Hace 18 años, el PRI enfrentó su primera derrota electoral a nivel presidencial, y con ello, una etapa de transición que gracias a las varias gubernaturas que poseía, le permitió recuperar el poder 12 años más tarde.

Fueron 12 años en donde los gobernadores priistas convirtieron sus estados en pequeños partidos locales, en donde decían y deshacían a su antojo, apoyados, en gran medida, al control que tenían de sus Congresos Locales y de las alcaldías en su poder.

Hoy el panorama es muy diferente, son minoría en la mayor parte de los Congresos Locales, en el federal y en la Cámara de Senadores, en algunos casos, la gubernatura en muchos estados no pertenece a sus siglas y sobre todo, su militancia está dolida y aletargada después de los resultados electorales del pasado primero de julio.

Su dirigencia a nivel nacional, pesé a lo que se diga, no termina de sacar del letargo a la otrora maquinaria electoral, y por si fuera poco, el despido de muchos de sus cuadros de puestos clave en el gobierno federal no sólo obliga al reacomodo de sus piezas a nivel estatal, sino también a ver a la distancia una migración “obligada” de muchas piezas clave a nuevos espacios políticos.

Sólo basta ver en el Estado de México como decenas de priistas (o tendríamos que decir ex priistas) han encontrado espacio y trabajo en administraciones municipales de otros colores, lo que sin duda también representa un duro golpe a sus filas.

Por más que se intente minimizar el impacto, hoy el PRI se encuentra en el duro proceso de aprender no sólo a ser oposición, sino a ser minoría.

Su recursos financieros no son los mismos, sin un gobierno federal, en algunos casos sin gubernaturas ni alcaldías en donde acomodar a sus principales operadores, y sobre todo con un recurso del Instituto Nacional o Electoral, y de los organismo electorales locales muy reducido, hoy el PRI está obligado a reconstruirse con talento.

Si bien es cierto en el caso del Estado de México no habrá elecciones hasta dentro de tres años, no puede dejarse de lado que hoy el Comité Directivo Estatal opera con casi una tercera parte de lo que solía ser su personal de planta, y este año habrán de recibir una escasa participación en prerrogativas y tiempo aire para spots de radio y televisión.

Aunado a ello, muchos ex presidentes municipales y ex candidatos que perdieron elecciones aún no han sido convocados ni han podido ser colocados y esperan en silencio el paso del tiempo, otros, por elección o necesidad, han encontrado refugio en ayuntamientos de otro color, pero sobre todo, muchos trabajadores, cuadros, y militantes, se encuentran a la deriva esperando a volver a ser convocados.

Un gran reto que tiene para los próximos meses la presidenta del PRI en el Estado de México, Alejandra Del Moral, no sólo para levantar el ánimo de la estructura y lograr el reencuentro de quienes han salido del partido, sino para preparar un proceso estatutario de cambio de dirigencia que tiene que darse a finales de este año.

Algo que mantiene aún con vida al priismo mexiquense es su militancia, la de a pie, la que en la mayoría de los casos, jamás ha tenido un solo cargo de elección popular ni aspira a él, pero sigue trabajando con la disciplina institucional que la caracteriza, y que sin duda, será la principal herramienta para recuperar espacios, siempre y cuando, no tengan la necesidad de salir a encontrar nuevos espacios de expresión.

Tip: “La riqueza en información crea una pobreza de atención.” Herbert Simon

En esta época en la que las redes sociales se han convertido en uno de los principales canales para que los mexicanos nos informemos algo que pocos han advertido es que la cantidad de noticias, (falsas y verdaderas) temas de interés, resultados deportivos o declaraciones políticas que consumimos todos los días cada vez nos hacen más pobres en atender las cosas de mayor importancia.

Por las mañanas iniciamos nuestro día pensando en la conferencia del presidente con dos o tres temas diferentes que los medios, de acuerdo a su línea editorial destacan, por el medio día opinamos sobre deportes o noticias familiares en grupos de whats app, por las tardes comentamos sobre economía o política exterior, y por la noche terminamos leyendo los informes de personas desaparecidas o el tipo de cambio del dólar.

Nuestra mente tiende a mantenerse distraída, sin capacidad de analizar los diferentes mensajes y generalmente se queda con aquellos que nos provocan un sentimiento como el malestar, enojo o amor.

No es de extrañar pues, que hoy en día, en la vorágine de información que consumimos, nos sea fácil perder la atención y no distinguir entre propaganda e información.

jorge.rosas.cuenca@gmail.com
Twitter: @Jorge_RosasC

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