#CuentoCorto #TALADROLITERARIO LA BESTIA

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LA BESTIA

Por: Eclécticus

La piel cubierta de espeso pelo
Feroz mirada y dentadura crispada
Duro corazón y en el alma hielo
Presto a la cacería, dispone la zarpa armada

Mira a lo lejos, no tiene prisa
Las presas esperan, es suave la brisa
Se pone las botas, la melena alisa
El sol ya se esconde, la tarde agoniza

Le gusta cazar, al cielo nocturno
Ir en la penumbra
Buscar algún ciervo, de andar taciturno
Mirar el paisaje que la luna alumbra
No es criatura suave de hábitos diurnos
Le agrada la lucha y la vida ruda.

Se aleja trotando sobre su caballo
Mira al horizonte en busca de algo
Parece haberlo visto y veloz como el rayo
Ahora galopa más raudo que un galgo

La mirada fija en lo que hay enfrente
No aparta la vista, nada lo distrae
Lleva mucha prisa, llegar es urgente
Dispara de pronto y la presa cae
Al fin ha llegado
Y mira orgulloso, que cayó el venado.

Baja del caballo, ya no tiene apremio
Deja la ballesta, al lado del premio
Ve los ojos fijos del animal cazado
No siente tristeza, está acostumbrado
Escucha sonidos, atrás, a su espalda
Con grandes reflejos, él se pone en guardia
Salta de una rama, simpática ardilla
Sonríe aliviado, y sus dientes brillan
Los grillos cantores han aparecido
Luciérnagas hermosas lucen su vestido
Brillan y flotando dan vida a la noche
Surgen de repente, y lo ocupan todo
¿Qué de dónde surgen? Nadie lo conoce
Embellecen mágicas lugar que se posen
El cazador con calma saca su cuchillo
Todo lo realiza con sumo sigilo
La luna produce en la hoja un brillo
Él se enorgullece del tremendo filo

Corta ya la piel con mucho cuidado
No quiere dañarla y se ha esmerado
El ciervo es hermoso y es un gran trofeo
Muy bien quedará en su salón de juego
Y con tanta carne puede sin esfuerzo
Comer él y sus perros, delicioso almuerzo

Cuando termina al fin el trabajo
Dobla la salea y la deja abajo
Luego en grandes trozos separa la carne
Se escuchan aullidos de otros cazadores
Hay que irse ahora pues se hace tarde
Pronto llegarán los merodeadores
Además por hoy está satisfecho
No cazará lobos, linces o pumas
Quería piel y carne y eso está hecho
Por ahora no necesita de nada más.

Todo preparado lo sube al caballo
La piel y la carne cuelgan a un costado
Trepa ágilmente y queda montado
Se oye el rumor del cercano arroyo
Espolea al corcel y arranca sereno
Le queda aún tiempo, no debe alarmarse
El trote es calmo, conoce el terreno
Llegará pronto a casa a descansar y refrescarse

De repente oye un leve balido
Un lamento débil de alguien desvalido
Su primer impulso es de allí, alejarse
Mas luego decide cauto regresarse
Los lobos se acercan, de eso no hay duda
Pero el llamado triste, hace que él acuda
Busca en dirección de donde lo ha escuchado
Pone atención y ahora el silencio
Seguro el quejoso se encuentra asustado
Carnívoros próximos, el ambiente es tenso

De atrás de unas matas se ve un movimiento
No sabe que es y se acerca lento
Suave y frío sopla ahora el viento
De saber quién llora ha llegado el momento
Allí, tras unas hierbas se ve a un cervatillo
Frágil, pequeño y aterrado, lo mira
Saca la ballesta, apunta y pone el dedo en el gatillo
Pero duda, es tan solo un recién nacido
Retira el dedo ejecutor y el arma vira…
Se escuchan más cerca las fieras acechando
Ya sin pensarlo toma al animalillo y lo lleva cargando
Los aullidos los rodean están casi cercados
Sube de nuevo sobre el equino
Otra vez clava las espuelas y salen precipitados
Ahora veloces galopan retomando el camino

Ojos brillantes se ven a sus lados
Los persiguen de cerca, son veloces y varios
Zigzaguean entre abedules y pinos
Y los lobos incansables quieren cazarlos
Aúllan y se lamentan, quieren sellar su destino
Más el cazador experimentado ha sacado la ballesta
Y con certero lance le ha atinado a uno en la testa
Los otros siguen en persecución con las fauces abiertas
Corren y saltan furiosos, con los sentidos alertas

El cervatillo se ha agazapado protegiéndose en el regazo
Escucha muy cerca de si las mordidas
Que Lanzan las fieras a cada paso
El arma sigue disparando y algunas caen heridas
De pronto una brinca de más y mordiendo atraviesa la bota
Un grito de dolor del hombre, un aullido
El disparo acertado en medio de los ojos ha dado
Cae el lobo y se lleva consigo la bota rota
La herida es grande en esa pierna pero prosigue el galope
Aprieta los dientes, el dolor se nota
Si para ahora, la muerte es donde
Para dejar el bosque falta muy poco
Corre como el viento el raudo corcel
Sabe que sus vidas dependen de él
Los ojos brillantes se ven entre troncos
Fieros y veloces siguen insistiendo
Tratan de morderlos y les gruñen roncos
Se ve la salida, se van acercando

Casi ha acabado con todas las flechas
Los ha esquivado por angostas brechas
Solo unos metros para estar a salvo
Cuando se les cruza un gran lobo albo
Brinca por los aires y enseña los dientes
Lucha de gigantes, lucha de valientes
Cae sobre el hombre y logra tumbarlo
El caballo sigue, no puede ayudarlo
Ruedan por el suelo, es a muerte el duelo
Tras del hombre se ve al cervatillo
Temblando y balando de miedo el chiquillo
Ya el cazador se ha incorporado
Sacando el cuchillo al lobo esperando

Cubre entre sus piernas al animalillo
Mira fijo al lobo que gruñe temblando
Este al fin ataca y se hunde el cuchillo
Piel blanca se tiñe de sangre y está agonizando
Ya las otras fieras los están rodeando
Han quedado en medio del cerrado círculo
Colmillos, saliva, garras y músculo
El cazador espera con bravura el terrible ataque
Ya no se contienen, ya van a lanzarse…
De pronto se escucha un sonoro estruendo
Una luz potente y gritos horrendos
Las fieras se alarman, miran hacia el ruido y salen huyendo
Cae de rodillas el cazador exhausto
Ve al cervatillo pequeño temeroso balando
Hace mucho frío, se está congelando
Escucha unos pasos entre el follaje
Una antorcha, un mosquete y un aldeano
Mira la sangre manchando su traje
Y el buen hombre le tiende la mano
Pero el cazador, antes de irse de allí
Toma al pequeño desvalido
Lo cubre con su manta para salir
El animalito lo mira tierno y agradecido
Ha dejado de llorar al sentirse cobijado
Cojeando sale de allí, por el aldeano ayudado
No suelta al cervatillo, ahora es su responsabilidad
Mató sin saber a la madre
Sin un asomo de piedad
Él será, se lo debe, ahora su padre

Su corazón se ha derretido con esa mirada tierna
Con ese grito de auxilio, con ese cuerpecito frágil
El que mataba sin remordimiento
El que cazaba cruel y despiadado
Que no reparaba en el sufrimiento
Que todo lo había conquistado…
Hoy rendido ante la ternura, el amor, la dulzura
De una frágil criatura
Una que realmente lo necesita
Una que en su pecho ya habita
Que no quiso abandonar
Y que ya jamás saldrá de su hogar

Ese animalito cazó a la bestia
No con armas o estrategias
Ni con violencia o trampas
Con amor atrapó su alma
Con candor capturó su corazón
Hoy su mirar le brinda calma
Y es esa criatura una gran razón
De que él respete la vida
Que de la violencia hay salida
Es la ternura y el cariño
Esa inocencia de niño
Que ablandan hasta el acero
Dando en el alma certeros
La bestia y su alma dura
Han muerto, desaparecido
Hoy persiste el padre de una criatura
Que a amar ha aprendido
Una noche cruenta fue sorprendido
Por el amor, la fe y la ternura…
Se acabó la cacería
¡Ha muerto la bestia!

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